Yo mismo con mi turismo

6 ago. 2017

Esa Euskadi profunda

Santiago González


Salvador Ulayar ante la puerta de su casa.

El juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, permitió la celebración ayer de un "tiro al fatxa", una performance que cuenta ya con una cierta tradición en Etxarri Aranaz y que consiste en arrojar piedras, huevos y todos aquellos objetos que sea capaz de imaginar la magra capacidad intelectual de los lugareños batasunos contra las imágenes de personas e instituciones relacionadas con España: la Guardia Civil, la Monarquía, la Iglesia y cargos políticos, según describe en El Correo Oscar Beltrán de Otálora.
El juez autorizó el acto al considerar que no hay indicios de entidad suficiente para apreciar los delitos alegados en la denuncia de 'Dignidad y Justicia'. En opinión del juez Moreno, el 'tiro al fatxa' es una mera expresión de opiniones arriesgadas que inquietan o chocan a diversos sectores de la población".
Por ejemplo, a la familia Ulayar, cuyo padre, Jesús Ulayar, alcalde de la localidad entre 1969 y 1975, año en el que dimitió, fue asesinado a la puerta de su casa el 27 de enero de 1979, ante su hijo Salvador, que entonces tenía 13 años. Salvador vio al asesino con un pasamontañas cubriéndole la cabeza, cómo apuntaba a su padre con una pistola negra, mate y le disparó cinco tiros en dos series, primero tres y luego dos. El niño Ulayar echó a correr, temiendo que luego iría tras él. Es un recuerdo que no ha dejado de perseguirlo aún.
Los cuatro asesinos de su padre fueron detenidos y condenados a distintas penas. Los cuatro eran del pueblo. Uno de ellos, Eugenio Ulayar, sobrino carnal de la víctima, fue condenado a siete años por encubridor. Alguna vez tengo escrito que el árbol genealógico de los vascos padece una enfermadad que da en unas ramas víctimas y en otras asesinos. Este es un caso.
El autor material del asesinato, Vicente Nazábal, fue condenado a 27 años. Durante el juicio, celebrado en 1980, el Ayuntamiento de Echarri-Aranaz, compuesto por seis concejales del PNV y por cinco de la coalición Batzarraren Aldeko Indarra (BAI), acordó por unanimidad "no reconocer a los tribunales españoles, por ser el pueblo vasco el único que les puede juzgar, así como pedir su libertad y la de todos los presos y refugiados vascos". El acuerdo propuesto por la coalición BAI fue votado por los concejales del PNV "en base al derecho que tiene toda persona a la libertad y a la vida, y porque deseamos tenerles entre nosotros rápidamente".
A su salida de la cárcel en 1996, Vicente Nazábal fue recibido como un héroe popular. Su retrato colgó del balcón del Ayuntamiento que lo nombró hijo adoptivo, fue invitado a tirar el chupinazo en las fiestas del pueblo y la comisión de fiestas hizo una cuestación para sufragar el programa de las fiestas. Fueron a pedir a casa de los Ulayar. El Consistorio organizó un pasacalles en su honor, que naturalmente pasó ante la casa de la víctima. Vicente Nazábal fue contratado por el abogado batasuno Patxi Zabaleta y trabaja con él en su despacho. Su hermano, Juan Nazábal, fue contratado como psicólogo en el colegio público de Zizur Mayor, donde estudiaban tres nietos de Jesús Ulayar.
Esto es lo que hay. Los once concejales de Etxarri-Aranaz se repartían en 1979 entre el PNV (6) y la coalición BAI, citada antes (5). Esta cuadrilla de los once ya era bastante miserable así compuesta, pero todo se puede mejorar. En las últimas elecciones municipales, EH Bildu obtuvo el 71,52% de los votos (9 concejales). Los otros dos son del PP.


El Ayuntamiento de Etxarri Aranaz puso los contenedores basura justo en el lugar en que Jesús Ulayar cayó herido de muerte, frente a su casa.

Y dice un juez de la Audiencia Nacional que, en ese pueblo, el 'tiro al fatxa' es una mera expresión de opiniones. Hay que joderse. No sé si el magistrado Moreno ha reparado en que, para las tres cuartas partes de los habitantes de Etxarri Aranaz, los magistrados de la Audiencia Nacional son 'fatxas' a los que se puede tirar, como un guardia civil, como un ex alcalde.
La Audiencia Nacional se creó como un instrumento para juzgar los actos de terrorismo sustrayéndolos al juez natural, a quienes se consideraba más vulnerables a presiones y amenazas. Uno se pregunta si no sería hora de cerrar la Audiencia Nacional. La organización terrorista ya no comete atentados y, por otra parte, para que la justicia quede en ridículo, tanto da.

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