Yo mismo con mi turismo

4 ago. 2017

La Generalitat asume la investigación del bus turístico

Los trabajadores denuncian la pasividad de la dirección de TMB y la falta de información

La Generalitat asume la investigación del bus turístico

La Generalitat está asumiendo a través de varios departamentos la investigación sobre el ataque a un bus turístico perpetrado la semana pasada por cuatro encapuchados que blandieron al menos un cuchillo en las inmediaciones del Camp Nou. Las consecuencias que este asalto, reivindicado por las juventudes de la CUP, pueda tener en materia de seguridad, y también sobre la industria turística del país, están despertando la preocupación del Govern. Entre tanto el gobierno municipal que dirige la alcaldesa Ada Colau trata de pasar de puntillas por todo este asunto. Los propios trabajadores de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) denuncian “la total pasividad e inacción de la dirección” de esta empresa municipal. Fuentes cercanas a las pesquisas subrayan que los Mossos d’Esquadra recomendaron a TMB denunciar los hechos de una vez por todas después de reclamarle la información concerniente. La verdad es que la falta de diligencia y la aparente descoordinación municipales ha llamado la atención a más de uno.
En Interior no consideran una aislada anécdota que alguien entienda que puede llevar a cabo una protesta con cuchillos y pasamontañas en el espacio público, sobre todo en unos momentos en los que la alarma terrorista se sitúa en el nivel 4 sobre 5. El grupo parlamentario del PP pedirá la comparecencia del conseller de Interior, Joaquim Forn, y del director de los Mossos, Pere Soler, “para que den explicaciones sobre los episodios de violencia callejera que estas últimas semanas está afectando al turismo barcelonés”. Altos cargos de la conselleria y mandos de los Mossos mantuvieron anteayer una reunión en la que se trató esta cuestión. Al parecer, será muy complicado acusar en concreto a los cuatro individuos que participaron de manera directa en el asalto del bus turístico. Muy difícilmente podrán ser identificados. Por ello, los servicios jurídicos del Departament d’Empresa estudian hacer a Arran responsable subsidiario del asalto. Esta organización vinculada con la CUP ya anunció que no descartan volver a llevar a cabo protestas similares. De hecho, ya colgó en las redes otro vídeo en el que se jacta de pinchar las ruedas de varias bicicletas de alquiler para turistas.
La actuación de la Generalitat, como adelantó ayer La Vanguardia, se basa en la ley de Turismo de Catalunya. Este texto dice que las administraciones han de “proteger a los usuarios turísticos y garantizarles el mejor tratamiento posible”. Además, indica que los turistas han de “tener garantizada su seguridad y la de sus bienes en los establecimientos y los servicios que utilicen”.
El conductor denunció los hechos tres días antes que la dirección de la empresa
El desarrollo de esta línea de trabajo puede demorarse mucho más que la de Interior, dado que estamos en agosto. Aun así, Empresa trata de mostrarse muy enérgica porque no quiere que este último episodio de turismofobia tenga consecuencias sobre la productividad del sector. Numerosos medios de comunicación europeos ya informaron de los hechos. Dijeron que los viajeros de aquel bus turístico pensaron que eran atacados por terroristas.
El proceder de la Generalitat contrasta con el del gobierno municipal. Lo habitual es que la Guardia Urbana asuma las investigaciones de los destrozos que sufran las propiedades y servicios del Ayuntamiento. Pero en estos momentos la policía municipal no tiene ninguna pesquisa abierta. Únicamente ofrece a los Mossos toda su colaboración. “Este asunto es competencia de los Mossos –detallaron ayer fuentes municipales–. Cuando la Guardia Urbana tuvo conocimiento de lo ocurrido se puso en contacto con los responsables de seguridad de TMB. Respondieron que ya habían realizado la denuncia correspondiente ante los Mossos”.
TMB no anunció que acababa de denunciar lo ocurrido el jueves por la mañana hasta el lunes de esta semana. Al parecer, el concejal de Turismo, Agustí Colom, tuvo conocimiento del ataque al bus turístico el viernes al mediodía, y no tuvo oportunidad de hacérselo saber al comisionado municipal de Seguridad, Amadeu Recasens, hasta la tarde de aquel día.
Hasta ahora la gestión del Consistorio de lo ocurrido está siendo tildada de titubeante, errática, descoordinada... tanto por las fuerzas políticas de la oposición como por buena parte del tejido productivo de la ciudad. Las últimas críticas proceden de los propios trabajadores, quienes denuncian “la pasividad e inacción de la dirección de TMB frente a lo sucedido”. Los miembros de la comisión permanente del comité de empresa hicieron pública a última hora del jueves una carta en la que lamentan que la empresa municipal no les haya comunicado “cualquier tipo de actuación”.
Al Govern le preocupan las consecuencias del asalto en materia de seguridad y económica
Además, La Vanguardia pudo saber que el conductor del vehículo asaltado denunció por su cuenta los hechos en la comisaría del distrito de Nou Barris el viernes a primerísima hora de la mañana. El Ayuntamiento sostiene que TMB no pudo presentar la correspondiente denuncia hasta el lunes porque tenía que calcular el coste de reparar las ruedas pinchadas, de pintar la luna pintarrajeada y de tener el vehículo fuera de servicio durante el resto de aquella jornada. La empresa tardó cuatro días en calcular que el montante final era de poco más de 1.800 euros. Entre tanto los principales responsables de BComú se esforzaban mucho en no magnificar lo ocurrido. El concejal Colom fue endureciendo sus sucesivas condenas del asalto a medida que los medios de comunicación se hacían eco de los hechos. Y el sábado, mientras que Colom declaraba que el Ayuntamiento recopilaba toda la información necesaria para poder tomar una decisión, el teniente de alcalde Jaume Asens, en respuesta a las críticas recibidas por el gobieno municipal, comentaba en Twitter que el Consistorio denuncia de manera automática este tipo de actos vandálicos. El primer teniente de alcaldes, y aquel fin de semana aún alcalde accidental, Gerardo Pisarello, guardó silencio. También lo hizo Mercedes Vidal, concejal de Movilidad y presidenta de TMB.
La alcaldesa Ada Colau no semanifestó hasta el domingo. Entonces, tecleó un tuit de condena.
La verdad es que los comunes tampoco pusieron el grito en el cielo ante los brotes de turismofobia registrados anteriormente en la ciudad, durante la sucesión de ataques de diferente intensidad que en los últimos meses sufrieron varios hoteles. Responsables de los establecimientos afectados declararon entonces que en ningún momento el Ayuntamiento se interesó por su situación. Estas pautas se repitieron estos días. Sólo el segundo teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni, el lunes por la mañana, el mismo día en que arrancó su periodo de alcaldía accidental, trató de atemperar la creciente indignación de los pequeños y medianos empresarios de la ciudad y aseguró que los servicios jurídicos municipales ya estudian cómo puede el Ayuntamiento personarse en la causa contra “este atentado a la convivencia y el civismo”.

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