Yo mismo con mi turismo

3 ago. 2017

"La ruptura con España tal vez no llegue nunca"

DARÍO PRIETO

¿Secuestradores de la Generalitat o marionetas de Puigdemont? ¿Poder o contrapoder? ¿Referéndum? ¿Independencia? En la encrucijada del 'Prusés', muchas preguntas pasan por Anna Gabriel (Sallent, 1975), incómoda (y, a veces, no tan triunfalista) voz de la CUP
¿Cocaína o aceite de palma?
Hostia. Me voy a tener que declarar incapaz de responder. Tengo muy pocos conocimientos científicos-biológicos sobre lo segundo. No he probado la cocaína en mi vida, y además he tenido un entorno de gente que ha sufrido mucho por ella. En estos tiempos, creo que está bien declararse incompetente en un asunto del que no sabes.
Se presenta como "puta, traidora, amargada y mal follada", insultos que le dedican. ¿Algo más?
Mucho más. Detrás de eso está que yo quiero que se me juzgue por mis apuestas políticas, por querer recordar a Carlos Palomino o Guillem Agulló, como alguien dispuesta a que estemos en una sociedad en que no haya propiedad privada. Juzgadme por eso. Pero hacerlo por las relaciones sexo-afectivas que tengo o por mi talla de bragas o de sostén me parece poco interesante.
También su aspecto, su peinado, provoca los insultos.
Ser mujer en política tiene unas vicisitudes. Pero ser mujer feminista, activista y sin complejos en política merece un castigo severo en el plano simbólico. No me quiero comparar en absoluto, pero a Clara Campoamor, cuando defendía el voto femenino, la criticaban justamente por su aspecto físico. Y decían que era normal que estuviese soltera, con lo fea que era, cómo iba a casarse, y que se dedicase a estos temas. El aspecto físico de Federica Monsteny formaba parte de la anulación del personaje. Ya sé que van a jugar con eso.
Igualmente aboga por que los hijos se críen en grupo.
Además del insulto, hay otro fenómeno: asociar a la CUP con ideas muy minoritarias y excéntricas para sacarnos del centro del tablero político y llevarnos a terrenos reivindicativos marginales: "Ah, Anna Gabriel, la de la tribu".
¿Es "político" un insulto?.
Nosotros defendemos que lo político es lo cotidiano, lo que se hace en la calle, en la casa, en la política y en la cama. Desde una perspectiva feminista, lo personal es político. Y no nos sentimos cómodos cuando lo político se reduce a los partidos. Pero entendemos perfectamente cuando los ciudadanos dicen que "todos los políticos son iguales" y que nos puedan mirar también a nosotros así. Y nos planteamos qué función hacen las instituciones del ordenamiento jurídico de asimilación de estos espacios antisistema. Lejos de contraponer en plan "no, señora, que no somos como los otros", hemos de pensar en las alertas de las que debemos dotarnos para que nadie nos equipare a un político del PP o del PDeCAT.
¿Qué le parecen los 'memes' del empate de aquella asamblea sobre el apoyo de la CUP a Mas?
Los primeros que nos hemos reído, que seguimos haciendo bromas de aquello y que nos hemos ridiculizado somos nosotros.
Da mucho juego la historia, como el caso del chico que no fue por estar en Andalucía con su familia.
Claro. Eran dos militantes de Capellades, los Vitali, que uno fue y el otro no. Y son mellizos [risas]. Éste lo dijo, pero hubo quien llegó tarde porque se iba a una calçotada... Aunque es verdad que a mí me decepcionó muchísimo la caricatura que se nos hacía desde la propia izquierda. Una ya sabe distinguir cuando se hace desde el humor y cuando desde un intento de cargarse una forma de funcionar desde lo colectivo y asambleario. De golpe, nuestra asamblea torpedeaba el ritmo de la política catalana, unos cualquiera marcando la agenda...
Usted no es españolista pero...
Pero nada. Es que además no soy patriota. Soy independentista porque identifico el proyecto de ruptura con el Estado español con una ruptura con el status quo y porque me parece una oportunidad de transformación. Que quizás no llegue nunca, ¿eh? Hay muchos momentos que pensamos que vamos a perder de forma clara.
Un mensaje no muy habitual dentro del triunfalismo de la política.
La política parlamentaria ocupa este tipo de reflexiones: voy a hacer una moción de censura porque así me aseguro poner contra las cuerdas al contrario y ése es el objetivo aunque yo diga que es otro... Pero, si sales de ese tacticismo, que seguramente esté justificado para el que lo practique, y te mueves en otra dimensión, te das cuenta de que esto no es mirar para adentro. ¿Va a ser posible esa ruptura con el régimen del 78? Pues tal vez no. ¿La independencia de Cataluña necesariamente va a comportar un proceso revolucionario como a algunos nos gustaría? Pues quizá tampoco y algunos acabemos en las cunetas. Pero, aún sin tener asegurada ningún tipo de victoria, la alternativa es resignarse, ver el muro y no ver la grieta.
¿Es una españolada el 'procés'?
En este momento, en que parece que la sociedad catalana es estricta y solamente "sí" o "no" en el referéndum, se puede tender a simplificar. Y en el ámbito del «sí» a la independencia hay un abanico de matices y divergencias brutal. Pero esa simplificación connota más ese bipartidismo clásico que ha tenido el Estado español, que la cosa iba de PP y PSOE.
Según usted, ¿qué tendría que pasar para que Cataluña ya no quisiera independizarse?
El ejercicio que sería oportuno que hiciese el Estado español, de la misma manera que creo que es oportuno que lo haga este país, es no mirar para adentro. Más bien mirar qué aporta el Estado español negando un referéndum en un contexto europeo donde vemos que la construcción de la ciudadanía europea se basa en que ésta no tenga derechos de participación: En Grecia se hace un referéndum, la gente dice que no a los memorandos y eso no sirve. En España ni eso: aquí la gente, directamente, no vota. El Estado tiene la posibilidad de ponerse del lado de esas opciones institucionales y políticas internacionales que han decidido que la gente no sirve para nada. Me gustaría pensar que el Estado español se sitúa en otra parte, en la de quien está viendo que a la ciudadanía no se la puede relegar a donde se la está relegando. Y que tiene la opción de darle voz..
Está usted en una fiesta y le 'entra' el capitalismo...
Lo barrería. Yo soy mucho de barrer. En las fiestas populares y en el ateneo de mi pueblo estoy siempre con la escoba.
¿Puede llegar a ser sexy Marx?
Marx ya tiene bastantes atributos de significación como para que le haga falta añadirle más. Pero sugerente, mucho.
¿Es el turismo el primer problema de Barcelona?
Es que es muy evidente. Cuando hay partidos que nos hablan de "los problemas reales de la gente", yo no sé cómo se identifica un problema real. Tiene un impacto cotidiano, real, físico y objetivo en todas y cada una de sus calles. Me parece obvio que se ha desbordado la marca Barcelona y que se está expulsando a la gente de esta ciudad. Ya no reconocemos los espacios, los barrios, y es urgente tomar medidas taxativas. Es una industria extractiva que funciona 24 horas al día, 365 días al año, y que nos va a dejar sin nada.
¿Qué tienen que decir de su defensa de la Venezuela 'chavista'?
Es obvio que cuando diferentes potencias mundiales trabajan para derrocar un sistema político, como hemos visto en Cuba o en Venezuela, cualquier aliado de estos sistemas pasa a ser un enemigo. Aquí, que tenemos delegaciones de estas potencias en forma de partidos políticos del orden, cualquier apuesta por intentar leer la realidad de Venezuela desde la realidad de Venezuela, no desde la construcción que hagan en EEUU, es vilipendiada. Pero es que es una obligación: para hablar de Venezuela se tiene que querer hablar de ella, y no de los intereses de EEUU en el país. Y, ojo, que te pegan duro. A nosotros, en cada pleno del Parlamento de Cataluña cada semana nos sacan, entre otras cosas, la relación con Venezuela. Y se ríen de Cuba, de la misma manera que nos recuerdan que Otegi es un terrorista o que aprovechan para ridiculizar la tribu. Pero para nosotros está clarísimo que sólo una buena lectura de lo que está pasando en Venezuela y cuáles son los intereses que están en juego puede contribuir, no ya a solucionar la situación en Venezuela, sino a democratizar nuestra sociedad
Uno de los mayores temores entre el independentismo es la salida de la UE, que la CUP defiende
Aquí lo que se intenta es que haya temas que sean tabú y vendernos que fuera de la Unión Europea no hay vida y sólo hay Mordor. Es una obligación moral de la gente de izquierda hacer un debate sereno, riguroso y sostenido sobre las alternativas que hay a la vigente UE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡No te cortes! Dí lo que estás pensando