Yo mismo con mi turismo

3 ago. 2017

Los diputados salvan a Temer de sentarse en el banquillo

JOAN ROYO GUAL



El presidente brasileño fue denunciado ante el Supremo por un delito de corrupción. La Cámara archiva una denuncia por corrupción pasiva
El presidente logra mantenerse en el cargo pero la crisis política de Brasil continúa
Los diputados brasileños salvaron al presidente Michel Temer de sentarse en el banquillo de los acusados. En una sesión histórica marcada por la tensión entre partidarios y opositores del Gobierno, la Cámara decidió archivar la denuncia por corrupción que pesaba contra el presidente.
La luz verde de los diputados era un requisito indispensable para que el Tribunal Supremo pudiera investigar al presidente. Ahora Temer aparta un obstáculo y se apunta una importante victoria, aunque tendrá otros desafíos por delante. La mayoría de diputados oficialistas argumentaron que la salida de Temer sería una amenaza a la estabilidad que necesita Brasil para salir de la crisis económica.
"Lo que estamos juzgando es si es útil para el país apartar a Temer en un momento en que Brasil está empezando a levantarse", dijo el diputado del oficialista Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) Baleia Rossi al inicio de la sesión, que duró casi 12 horas. Pasadas las 20 horas de la noche se supo que la oposición no conseguiría reunir los 342 votos (dos tercios del plenario) necesarios para apartar al presidente. La sesión continuó, pero Temer ya podía respirar tranquilo.
Los diputados del Gobierno estaban a primera hora de la mañana en la Cámara, convencidos de que contaban con los votos necesarios, listos para votar y pasar página. Sin embargo, la votación no arrancó inmediatamente debido a los obstáculos de la oposición, liderada por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que intentaba retrasar al máximo el momento decisivo a sabiendas de que no había una mayoría suficiente para forzar la caída del presidente.
Pancartas con el lema 'Fuera Temer', una maleta repleta de billetes falsos con la cara del presidente, muñecos hinchables del ex presidente Lula da Silva y empujones e insultos entre diputados aportaron el toque de color a las primeras horas de la sesión y cierta cuota de vergüenza ajena para los que seguían la votación en sus casas.
El presidente fue denunciado por la Fiscalía por un delito de corrupción pasiva por recibir sobornos del grupo JBS, el mayor productor de carne del mundo. Uno de los hombres de confianza del presidente, su ex asesor Rodrigo Rocha Loures, fue pillado in fraganti por la policía con una maleta con 500.000 reales (135.000 euros) que según los investigadores iban directos a los bolsillos de Temer.

El via crucis no acaba

Los diputados decidieron salvar a Temer, pero la victoria del presidente no equivale a clausurar la crisis política que asola a Brasil desde hace meses.
Su base de partidos aliados se resquebrajó por completo, con diputados incluso de su propio partido dándole la espalda, temerosos de lo que puede suponerles ante la opinión pública cargar con el estigma de socorristas de un Gobierno ahogado en la corrupción.
El líder brasileño podría ser acusado de otros dos delitos: obstrucción a la Justicia y pertenencia a organización criminal. Y es que lo investigadores creen que además de haberse beneficiado de sobornos Temer también consintió que se comprara el silencio de los cabecillas de la trama corrupta de Petrobras y que los directivos de JBS pusieran obstáculos a las investigaciones de Operación Lava Jato. Esto podría valerle otras dos denuncias que prolongarían la agonía del Gobierno, por lo que superar la primera denuncia es apenas un parche, un respiro para tomar fuerzas de cara a nuevas batallas judiciales.

Todo por los votos

Al margen de los nuevos golpes que pueda recibir y de los aliados que ha perdido por el camino Temer también tiene el futuro hipotecado porque tendrá que atender a las promesas realizadas a cambio de apoyos, desde cargos hasta leyes.
En las últimas semanas el Congreso Nacional se convirtió en un auténtico mercado de compra de votos. A través de las enmiendas parlamentarias Temer destinó decenas de millones de reales a proyectos defendidos por diputados que le prometieron su voto favorable. La oposición puso el grito en el cielo, a pesar de que la maniobra es legal.
Organizaciones vinculadas a los derechos humanos y el medio ambiente, como Amnistía Internacional y Greenpeace, critican que Temer cedió a presiones de los poderosos diputados ruralistas y evangélicos, que aprovechan su delicada situación para poner sobre la mesa sus exigencias. Desproteger la Amazonía para ampliar los terrenos cultivables o prohibir totalmente el aborto son algunas de las monedas de cambio.

La calle enmudece, la Bolsa respira

Mientras en los pasillos de Brasilia se negociaba a puerta cerrada el futuro del país a pie de calle los brasileños ya habían tomado su decisión: El 81% se muestra a favor de investigar al presidente, que apenas cuenta con el 5% de aprobación (Rousseff, en su peor momento, era aprobada por el 10%), según encuestas oficiales.
Sin embargo, las calles permanecían en silencio, en un clima de total normalidad. La apatía cundió hasta tal punto que ni siquiera los combativos sindicatos y movimientos sociales de izquierda convocaron ninguna manifestación para presionar a los diputados.
El presidente sabe que a pesar de haber sobrevivido a este primer embiste su carrera política está acabada y parece conformarse con llegar a trancas y barrancas a las elecciones de 2018, en las que no piensa presentarse como candidato.
Mientras tanto se dedica a "poner la casa en orden", implementando una serie de reformas de corte neoliberal (como la reforma de las leyes laborales o del sistema de pensiones) y recortes sociales para reducir el déficit público.
Estas medidas, muy contestadas por la población, parecen gustar únicamente a la élite económica, que no quiere más sobresaltos que puedan afectar a la agenda reformista del Gobierno. A primera hora de la mañana la Bolsa de São Paulo subía más del 1% ante las señales de que Temer iba a quedarse en el Palacio del Planalto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡No te cortes! Dí lo que estás pensando