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5 ago. 2017

Un instituto aragonés se rebela contra su director por "imponer el catalán"

Edificio principal del instituto Matarraña.
Edificio principal del instituto Matarraña.

La comunidad educativa denuncia que esta decisión esconde un "proyecto político" catalanista

Ana Delgado
La vuelta al cole en Valderrobres, un pueblo de Teruel colindante con la frontera de Cataluña, va a ser movida. En junio, antes de acabar el curso escolar, el instituto Matarraña -el único de la comarca- se tornó en batalla campal y sin previo aviso el director del centro anunció que a partir del curso que comienza en septiembre habrá más horas de catalán en detrimento de otras asignaturas. Un cambio que la comunidad educativa evalúa como innecesario porque, a su juicio, "no hay demanda real" de catalán.
A partir del próximo septiembre los alumnos de primero a cuarto de la ESO tendrán que elegir entre dar asignaturas como plástica, tecnología o música o dar catalán, una materia que pasará de tener dos horas semanales -hasta este momento era una asignatura optativa- a tener tres. Una hora de más que modifica todo el plan educativo.

"Un proyecto político"

Padres de alumnos, en conversación con EL ESPAÑOL, afirman que esta decisión obedece a "un proyecto político personal del director del centro", Ignacio Belanche. El maestro es también concejal de Chunta Aragonesista (CHA) en el municipio y consejero del mismo partido en la comarca. En este sentido, miembros del claustro están convencidos de que Belanche "quiere imponer el catalán" en contra de las familias y los profesores
Según la plataforma aragonesa No Hablamos Catalán, este cambio supone "un atropello" porque, a su juicio, no representa las necesidades de los alumnos. Sin embargo, la implantación del catalán en la comarca es, desde hace décadas, un movimiento táctico que los partidos nacionalistas de Cataluña persiguen. De hecho, el independentismo catalán denomina a esa zona su "Franja de Ponent". De hecho, la Generalitat usa de manera habitual este término y ha exigido que Aragón se acoja a la disciplina lingüística catalana.
 
En enero de 2016, el presidente aragonés, Javier Lambán (PSOE), que gobierna en coalición con CHA, reconoció el catalán como "lengua propia" de Aragón, una decisión que para No Hablamos Catalán era una "locura". Hace un año, el gobierno autonómico dictó una orden que ampliaba la enseñanza del catalán y que, además, autorizaba esta lengua como “lengua vehicular” en colegios de Aragón. Una medida que siempre estaría sujeta a la demanda del centro. El Partido Aragonés y el PP intentaron eliminarla sin éxito ya que creían que iba contra los intereses de los aragoneses. 
Los intentos catalanes de regular las lenguas propias del levante aragonés perjudica directamente a la riqueza lingüística de esta zona de Aragón. Además, va en contra de la propia legislación aragonesa de lenguas cuyo objetivo es precisamente promover las hablas propias de la región, como el chapurreau, el fragatino o el tamaritanopara así conseguir que no se pierdan. Sin embargo, para los partidos nacionalistas catalanes esta ley atropella la “unidad de la lengua catalana”.

Una encuesta falsa para implantar el catalán

Para implantar esta medida, el director del centro pasó a los padres en abril de 2017 una encuesta que tanto los profesores como las familias denuncian porque “no es representativa”. Además, aseguran que no la contestaron un porcentaje suficiente de afectados aunque el instituto la toma como válida y sentencia que un 67% de familias prefieren estudiar en catalán.
El dato es, a juicio de la Plataforma y parte de la comunidad educativa, rotundamente falso. Según sus cálculos, el porcentaje de familias que quieren que sus hijos amplíen sus horas lectivas de catalán sólo asciende al 25% -un 18% de los padres eligió que sus hijos tuvieran formación trilingüe (castellano, catalán e inglés) y un 7% bilingüe (castellano e inglés)-. Además, explican que la inmensa mayoría de las familias prefieren un modelo bilingüe más amplio en inglés pero que el director del centro no lo ha planteado, priorizando así el catalán. La situación pone en apuros a los profesores y de hecho algunos de ellos afirman que se “están planteando sacarse el B2 de catalán para asegurar su continuidad en el centro” por miedo a perder su puesto de trabajo.

En contra del 'chapurreau' 

El hecho de que el director del centro apueste por el catalán en lugar de por las hablas de la comarca es preocupante para la comunidad educativa: “El chapurreau [el habla propia de la comarca] peligra por la invasión del catalán en la zona, la mejor arma para implantar el catalán en Aragón es estudiarlo en la escuela y ya lo están consiguiendo. El que va a perder es el chapurreau, imponen una lengua que aquí no se habla y encima con la grafía y la normativa de alli. Los términos se irán perdiendo. No pueden decir que es nuestra lengua materna, porque aquí no se habla el catalán como en Barcelona", explican varios padres a este periódico.
A día de hoy, ni la Comisión Pedagógica del Centro ni el Consejo Escolar ni el Departamento provincial de Educación de Teruel han aprobado la medida. Sin embargo, pese a no estar oficialmente aceptada, los alumnos ya se han tenido que matricular en un documento que refleja las horas de catalán extras impulsadas por el director del centro. 

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